EL MUSEO DEL GRAFFITI

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lunes, 25 de junio de 2012

NOTICIAS CURIOSAS E INTERESANTES

 Os presento un sorprendente cambio de actitud ocurrido en la ciudad australiana de Melbourne. Y es que con tan solo 40 días de diferencia encontré las dos noticias siguientes. 

Primera Noticia: EFE  |  Sídney  | Actualizado el 16/05/2012 a las 14:58 horas
Destrozan por accidente una obra de Banksy en Melbourne

Una pieza de arte urbano del grafitero Bansky, valorada en más de 39.000 euros, fue destruida por accidente durante unas obras de reparación de un local en Melbourne.


La obra, una plantilla de color negro que muestra una rata haciendo paracaidismo, fue pintada por el artista británico hace más de 15 años en una pared del barrio de Prahran.
Los residentes del vecindario mostraron su asombro al darse cuenta de que el afamado grafiti había sido arruinado por unos trabajadores de la construcción que hicieron un agujero en la pared para dar paso a unas tuberías sin percatarse de la obra de arte.

"Sin darse cuenta han destrozado una parte de la historia de esta ciudad", afirmó al canal ABC Tina McKenzie, propietaria de un negocio cercano. "Esto se debería haber evitado. No se trata de una pieza de gran tamaño, pero es uno de los pocas obras de Banksy que hay en Melbourne", indicó Jacqui Vidal, propietario de un local contiguo al diario Herald Sun.La pieza tenía un tamaño de unos 20 centímetros de alto por 20 de ancho. Los residentes del barrio han instado al consejo local a establecer un registro de arte callejero para evitar un nuevo destrozo.
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 Segunda Noticia: EFE. 23.06.2012 - 11.54h
Melbourne eleva el arte callejero del infierno a los altares
  • La oficina de turismo de la ciudad australiana promociona paisajes urbanos como niñas empinadas en una esquina o un tablero de Pac Man.

  • Cerca de cincuenta años han tardado los grafiteros en obtener el reconocimiento de las autoridades que les declararon la guerra en los setenta.


El arte callejero le ha ganado la batalla a la alcaldía de Melbourne, que ahora promociona a los grafiteros, a los que antes tildaba de bárbaros y salvajes, y los contrata para realzar calles, callejuelas y pasadizos.
Union Lane, Hosier y Rutledge o la Caledonian son algunos de los pasajes urbanos promovidos por la oficina de turismo y a los que acuden muchos turistas, principalmente asiáticos, para sorprenderse con las siluetas de niñas empinadas en una esquina o con un tablero de Pac Man.



Otras paredes están habitadas por gánsteres con maletas repletas de dinero, héroes de cómics y diosas mitológicas que surgen de los marcos de las ventanas, sin olvidar el rostro de legendario Robin Hood australiano, Ned Kelly, entre otras tantas creaciones realizadas con plantillas o aerosoles.



No se trata de un arte perenne, porque las formas y figuras en el emblemático callejón de Unión Lane cambian con la misma frecuencia con la que se renuevan los escaparates de las tiendas de moda de la aledaña zona comercial.

Los grafiteros han tardado cerca de cincuenta años en obtener el reconocimiento de unas autoridades que les declararon la guerra en la década de los sesenta, cuando empezaron a surgir los grafitis por la ciudad y que luego se popularizarían en los ochenta.

Esta etapa ha quedado plasmada en el filme Rash (2005), dirigido por Nicholas Hansen y que ganó el premio al mejor documental australiano del círculo de críticos cinematográficos de ese año.

Tanto ha cambiado la situación que el alcalde de Melbourne, Robert Doyle, quien aún en 2009 ordenaba a los agentes aprehender a los grafiteros, inauguró recientemente un mural callejero de 49 metros de alto del artista Adrian Dyle y financiado por el erario público.

"Así que en lugar de combatir los grafitis, las autoridades locales designan lugares especiales para ellos y buscan su integración en la estética de la ciudad", explica la operadora de turismo Fiona Sweetman.
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No es la primera vez que se destroza un graffiti muy cotizado, aunque no creo que haya precedentes de una reacción tan rápida y contundente. Quizas sea porque según el diseñador Jean-Paul Gaultier el hombre de moda del próximo invierno será un dandy urbano, tatuado y amante del grafiti.


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